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domingo, 3 de marzo de 2013

Cuando a los niños no les gusta estudiar.


Estudiar es un hábito que se adquiere en forma lenta, razón por la cual en la primera etapa de la escolarización no se dan demasiadas tareas, que irán aumentando poco a poco.
Si la actitud es siempre a desgano, seguramente que el alumno seguirá haciéndolo del mismo modo.


Esta actitud negativa es posible que surja de ver al estudio como una obligación, que lo es, pero sin ver su lado positivo.
Podríamos señalarles como ejemplo: "Cuando intervienes en una conversación, o alguien, incluso tu maestra, hace una pregunta y tú conoces la respuesta… ¿No sientes el placer de saber? ¿No aumenta ello tu autoestima? A todos nos gusta sentirnos útiles, entendidos, y no marginados de la cultura en la que estamos inmersos, pero pocos advierten que para ampliar nuestro equipaje cultural es necesario leer, informarse, investigar, y para ello necesitamos adquirir comprensión lectora y otras estrategias de aprendizaje, que la escuela nos ayuda a incorporar, y que solos nos sería más dificultoso.
La mayoría estudia para que los padres estén contentos, para que los docentes no los reten, para pasar de curso, y pocos lo disfrutan, cuando debería ser algo gratificante ya que nos completa como personas.
Una de las causas que hace que el estudio no interese es que la escuela somete a pruebas, para comprobar lo que se ha aprendido, que son vistas no como una etapa más del aprendizaje, sino como un obstáculo o una condena.
 El miedo al fracaso, aleja del fin educativo que es la formación completa del estudiante, que debe ver a los estudios como una oportunidad, un derecho, un medio para tener una vida más plena, iluminada por la razón, y no oscurecida por la ignorancia.
Deben saber que si alguna vez no aprueban
Se debe hacer entender al alumno que no importa si alguna vez no se aprueba, eso es tan solo una instancia que nos muestra que todavía falta reforzar un poco más el conocimiento, y que se necesitan esos saberes previos para poder continuar, si estimulamos el placer de la investigación y la lectura, los ayudará a comprender fácilmente o con menos esfuerzo cuando estudien, tarea que deberían ejercer tanto padres como docentes, además de ser ordenados, organizar horarios de estudio, planificar tareas y fijarse metas, comprendiendo que cada uno tiene sus tiempos, y que a veces, apurarlos, puede representar una presión demasiado grande para algunos, y angustiarlos.
Es posible que tengan mayor afinidad con ciertas materias, dependiendo de los intereses personales de cada uno, sabiendo que deben comprender que cada asignatura muestra una parte interesante de la realidad, y todas están interconectadas.
La escuela no está para juzgar, para calificar alumnos en buenos y malos; está para mejorar el gusto por el saber y crecer cognitiva y espiritualmente, que es lo que nos identifica como humanos.
Creo que " si a alguien no le gusta estudiar, pero comprende su necesidad está a mitad de camino de lograr el éxito.
 Aprender determinado contenido y buscar las estrategias para lograrlo, que se ajusten al estilo de cada estudiante, puede lograrse pidiendo ayuda a padres y docentes, que actuarán como guía hasta que el alumno pueda encontrar su propio camino.
¡Adelante! ¡Se puede! Vale la pena intentarlo.