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domingo, 3 de marzo de 2013

Orientaciones para problemas en matematicas

A continuación te presentamos algunas orientaciones para trabajar matemáticas en el aula;  




  • Tratar de descifrar los errores que realizan los chicos más allá de lo correcto o incorrecto de sus producciones, desde simples equivocaciones a los errores sostenidos en el conocimiento.
  • Por ejemplo, el niño que escribe en una serie 38-39-310-311 está cometiendo un error que se basa en su conocimiento de una regularidad acerca de los números.
  • No se trata sólo de “justificar” los errores sino de interpretarlos para poder intervenir más efectivamente.
  • - Poner al niño en situación de juzgar sus propias producciones: cuando nos muestra la actividad resuelta para que le digamos “si está bien”, podemos pedirle que él revise primero (independientemente de si lo que estamos viendo es correcto o no), que explique cómo lo hizo, y recién si él no puede poner palabras a lo producido, explicitar nosotros lo que observamos que él hizo.
  • - Si frente a un problema o situación el niño parece no saber qué hacer, intentar modificar algunas variables como por ejemplo el tamaño de los números, la “redondez” de los números. Si él puede resolver la situación con números pequeños o redondos, mostrarle que el problema planteado es el mismo pero con otras cantidades.
  • - Cumplida la actividad del día, preguntarle qué aprendimos y enumerar los temas relativos al conocimiento matemático que están incluidos. Esto es importante porque aquellos niños a los que más les cuesta aprender matemática tienen dificultades en descontextualizar el conocimiento tácito en una actividad. Si nosotros utilizamos un juego como por ejemplo “el chinchón”, lo que ellos registran es “jugué a las cartas”; no extraen fácilmente del juego que estuvieron comparando números y cómo se hace esto. Entonces debemos explicar este aspecto, para que puedan ir “registrando” algunos conocimientos que serán necesarios para utilizar en otras situaciones.
  • - Indudablemente, valorar sus logros, alentarlos, y a la vez comprometerlos con su propio proceso de aprendizaje, brindar posibilidades para que piensen, "practiquen", vean que lo que son capaces de hacer... que pierdan el miedo que muchas veces genera la matemática, y puedan establecer con ella un vínculo positivo que les permita avanzar con confianza a lo largo de la escolaridad.