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martes, 1 de abril de 2014

Aplique la pedagogía de la pregunta.

Las preguntas son el punto de partida para descubrir el conocimiento, la clave para el crecimiento intelectual.



Recordemos las palabras de Paulo Freire: 

Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.

Cualquiera fuere el escenario –el hogar, el lugar de trabajo, o el salón de clase–, las preguntas inician el aprendizaje. Pueden interesar, perturbar, disciplinar, o alentar, pero siempre estimulan la investigación. Las buenas preguntas, son infinitamente productivas.

Una buena pregunta nunca es respondida. No es una tuerca que tenga que apretarse en su lugar. Sino que es una semilla que debe sembrarse para que produzca más  semillas. Con la esperanza de reverdecer el paisaje de ideas. 

Freire señala “las preguntas ayudan a iniciar procesos interactivos de aprendizajes y solución de problemas, lo mismo que mantenerlos hasta cuando se logran los objetivos y se planteen nuevos problemas y nuevas situaciones de aprendizaje en este continuo trasegar que es la vida.” La pregunta es, además, un elemento pedagógico que estimula y da solidez al proceso de autoaprendizaje. Es una herramienta de primer orden en el proceso de aprender a aprender, con la pregunta." es decir  nace también la curiosidad, y con la curiosidad se incentiva la creatividad. 

El preguntar une lo conocido con lo desconocido, el pasado con el presente, el maestro con el estudiante, la juventud con la vejez.

Sin embargo, una gran parte de nuestro sistema educativo refuerza “la obtención de la respuesta” como el objetivo final del aprendizaje, se olvidaron de las preguntas y que con ellas empieza el conocimiento. Muy a menudo los estudiantes han sido entrenados para memorizar y retroalimentar a los maestros con respuestas con el fin de obtener la aprobación. Con la educación tradicional, dice Freire, se castra la curiosidad, se estrecha la imaginación, y se hipertrofian los sentidos. Históricamente en educación hemos tenido el predominio de una pedagogía de la respuesta sobre una pedagogía de la pregunta, en la que los modelos de aprendizaje se apoyan en meros contenidos ya elaborados que deben ser transmitidos por el profesor. “Conocemos a los estudiantes, enseñamos biología, filosofía y lingüística, y empezamos a darles respuestas antes de que ellos tengan las preguntas”. Lo ideal es que esta secuencia debe invertirse; mientras tanto hay que potenciar lo que ya existe y es más frecuente. 


El docente debe estimular a sus estudiantes a preguntar con el ejemplo; una clase debe plantearse con preguntarse en su inicio y generar en los que escuchan más interrogantes aun.
Un docente debe preguntar ¿Quién sabe por que está nublado hoy?
Obtendrá diversas respuestas, su planificación de hechos deben permitirle, hacer varias cosas:
1. Usar el tema para ciencias y explicar la condensación del agua y su ciclo.
2. Hablar de temperatura y humedad
3. Hacer alusión a la metáfora como forma de expresión ante un evento real y físico.
4. Posición geografía del país o región.
5. Estación o época del año.
6. Calentamiento global, etc
Las posibilidad son infinitas.

Y cuando un estudiante pregunta de manera directa sea contundente en la respuesta, evite responder con otra pregunta, si no sabe dígale que no sabe pero que investigará para él y hágalo, responda de manera que el estudiante pueda y quiera seguir preguntando...
Ejemplo: 

 ¿Por que está nublado hoy? (una respuesta en miles posibles)
Respuesta: esta nublado por una serie de variables que permiten que se perciba así, te aseguro que a 3 mil pies de altura hay un sol radiante.... ( dejamos la posibilidad de otras preguntas).

Cuando usted fomenta las preguntas en sus alumnos, estimula tanto sus deseos de conocimiento como su necesidad de auto expresarse y de socializar sus puntos de vista.

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Alba Jiménez
Consultora y asesora educativa