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domingo, 7 de septiembre de 2014

Gritar no es enseñar



Al ingresar a una escuela o colegio, se escuchan voces de niños hablando, repitiendo, lo que no debe escucharse es docentes gritando...entre otras cosas porque los gritos  de los docentes los sufrimos en nuestra salud: la disfonía y los problemas vocales son los trastornos más comunes en el ejercicio de la docencia. Cuando el maestro recurre a los gritos no solo hace abuso vocal sino que también provoca una reacción negativa en los alumnos.

Un niño que recibe gritos en la escuela es fácilmente identificable en sus hogares cuando juega empieza a gritar a sus juguetes, a sus amiguitos o hermanos, incluso a sus padres, aunque se piense que alzando la voz se consigue que los estudiantes guarden silencio y presten atención; conocí a una directora que se colocaba frente a 450 estudiantes y sin hablar solo mirándolos y con su dedo colocado en la boca indicando silencio, su secreto ... siempre lo hizo así, nadie nunca la escuchó gritar su sola presencia llamaba a prestarle atención. 

Un buen maestro no sólo es aquel que se capacita ni el que planifica con esmero sus clases. Ninguno de esos esfuerzos profesionales podrá ser transmitido a los alumnos si el docente no aprende a cuidar su voz, que en definitiva es su herramienta de trabajo y el vehículo de su mensaje. Usted puede llamar la atención de sus estudiantes sin gritarles, cuide su garganta, hable con propiedad sin alzar la voz, el silencio se imita...los gritos también.