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sábado, 27 de septiembre de 2014

Los profesores también se equivocan.

























Un niño de 9 años observa a su maestra escribir en la pizarra:

Y señala: " Señorita se equivoco, ahí escribió mal"

Las opciones para la maestra, que sí está equivocada es: reconocer el error y agradecer que lo señalen, mirar al niño con enojo y no darle importancia a lo que dijo, tomarlo con humor y decirle que lo hizo a propósito para ver si prestan atención.

Un docente dice un término médico y lo pronuncia mal, un estudiante cuyo padre es médico le hace notar que no es la manera correcta de decirlo, tal interrupción puede hacer que el docente se enoje mucho o que agradezca la información nueva que recibe respecto a la pronunciación de una palabra técnica. 


















Los docentes todos ... no somos infalibles, nos equivocamos al hablar, al escribir, al sumar, al expresar nuestras opiniones, a veces hasta de carrera nos equivocamos.

Lo que hace diferente a un docente de otro es la actitud con la que se tomará el comentario o critica, algunos se enojan, otros agradecen y se corrigen y otros tantos lo ignora. 

Cada uno,por su personalidad o por como estemos en ese momento emocional de la vida optamos por formas distintas de manejar un señalamiento. el estar en un error no nos vuelve menos docentes, o nos resta mérito, lo realmente meritorio es ver la manera en que el profesor reacciona ante un error cometido y señalado.

Equivocarse y aprender también tendría que ser nuestro lema. No deben  tomarse personales, no es un agravio, cada uno de nosotros en el aula también señalamos errores a nuestros estudiantes, si lo planteamos en términos modernos estamos retroalimentando aprendizaje y eso es invaluable en el proceso de enseñanza aprendizaje.