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viernes, 28 de noviembre de 2014

La imagen docente debe cuidarse.


Dicen que los docentes  tenemos características bien especificas, de esas que permiten a otros identificar nuestra profesión  sin decir a que nos dedicamos.

Algo de esto viví esta semana, el calor de Buenos Aires en casi verano es desesperante para todos, haciendo una fila de pago de recibos en un banco,  muchas personas, estamos afuera en la calle a pleno sol, luego nos hacen pasar de a cuatro o cinco a seguir en la fila dentro del establecimiento con aire acondicionado... ahí dentro del banco, una señora que rondaba los cincuenta años empezó a protestar en voz alta en contra del vigilador, el hombre que hace las veces de seguridad, sin arma, sin un palo para golpear o defenderse, sin nada más que un uniforme limpio, indicando a la gente como organizarse dentro, este empleado como muchos otros vigiladores son empleados tercerizados, es decir trabajan no para el banco si no para una empresa de seguridad privada y sus salarios son muy bajos...muy bajos. 

En fin el señor de buena gana nos indicaba, como organizarnos, la señora que mencioné, empezó a regañarlo, diciendole como debía organizar la fila, para meter más gente y que no estuvieran al sol el resto de las personas, el señor amablemente le explicó que no pueden tener muchas personas adentro por seguridad, entonces le increpaba pongan más alto el aire acondicionado, es insoportable el calor aquí... Yo también hice la fila y estaba cansada pero como muchos otros me llamé al silencio puesto que el señor hace su trabajo y no me compete decirle como hacerlo, la señora continuaba protestando,diciéndole al vigilador que le pagaban por no hacer nada, que él no hacia bien su trabajo que debían bajarle el salario por inepto (y pongo palabras traducidas, la señora usaba un "francés popular" entiendase palabras soeces). 

Lo triste de esta anécdota que les platico ocurre cuando la señora dice: este país está como está "porque nos pagan mal a los docentes", a mí se me desorbitaron los ojos... esta señora molesta es una colega....y continuaba diciendo: que nosotros los docentes educamos a los niños a los jóvenes para que se conviertan en esto...señalando al vigilador...aparece un señor y le dice a la señora, que ella no debía hablarle así al señor que él cumple su trabajo, honestamente eso fue como tirar gasolina al fuego, no paraba de hablar, y el resto de los de la fila por lo bajito decían es que es maestra y las maestras son mandonas, autoritarias... sentí verguenza, por ella y de ella, la gente se enojó con esta señora y con justa razón, todos estaban a favor del pobre hombre que nos organizaba y murmuraban de las acciones de la señora pero no decian " ella " decian así son los profesores. 


Logré pagar, irme de ese lugar sonreirle al señor vigilador y darle las gracias.... no sin mantener en mi mente ese episodio desagradable.

De lo ocurrido concluyo: a los docentes no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer, detestamos las  heteroevaluaciones, no nos gusta que nos digan mandones, les pregonamos a los estudiantes  como debemos cuidar nuestra imagen en la calle, enseñamos respeto por el otro, somos en muchos casos los personajes que señalamos los errores de otros, en la historia, en la redacción, etc.

Cada persona tiene su forma particular de ser al margen de la profesión que ejerza, así tenemos médicos afables y otros no; Yo no juzgo a todos mis colegas por la señora, solo sé que a ella no le gustaría que el caso fuera inverso, que este señor vigilador llegue a su aula a decirle como hacer su trabajo... un llamado a la empatía y a la resilencia, no hace mal, me gusta sentirme orgullosa de mis colegas, por uno pagamos todos.