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jueves, 8 de enero de 2015

La planificación escolar aspectos teóricos.





Planificar en educación es  plantear  secuencial y organizadamente los  contenidos, metas y propósitos de la enseñanza en un tiempo.
Para realizar la planificación escolar se deben  responder al menos cuatro preguntas básicas, según la visión del currículum de Ralph Tyler. 


- ¿Qué aprendizaje se quiere que los alumnos logren? (objetivos).

- ¿Mediante qué situaciones de aprendizaje podrá lograrse dichos aprendizajes? (actividades).

- ¿Qué recursos se utilizará para ello? (recursos didácticos).

- ¿Cómo evaluaré si efectivamente los alumnos han aprendido dichos objetivos? (evaluación).

Existen distintas maneras de entender los objetivos, de formularlos y secuenciarlos. El educador norteamericano Benjamín Bloom propone ordenar los objetivos de aprendizaje siguiendo una taxonomía que los jerarquiza de menor a mayor complejidad y nivel de abstracción. Este autor revisó y organizó un amplio espectro de aprendizajes reuniéndolos en tres dominios: el cognitivo, afectivo y el psicomotor.

Al aplicar dichos niveles taxonómicos a nuestros objetivos, por ejemplo, revisando y comparando los verbos utilizados en la redacción de nuestro objetivo, podremos organizarlos de un modo lógico y coherente.

Por otra parte, Robert Gagné, basándose en la teoría del procesamiento de la información, nos entrega un marco de referencia para organizar una planificación. Se trata de relacionar las etapas, los dominios (o formas específicas de resultados del aprendizaje) y las condiciones del aprendizaje. Mager entrega una de las perspectivas más completas con relación a cómo redactar los objetivos.

Un objetivo educativo debe incluir cuatro elementos: audiencia (quién), conducta o desempeño (qué), la condición (cómo) y el grado o rango (cuánto).



Al definir las actividades de la planificación buscamos generar las condiciones que hagan posible el aprendizaje de los objetivos de la planificación. Y aunque no hay una sola manera de secuenciar las actividades existe consenso en que es fundamental considerar una etapa inicial de diagnóstico, nivelación y actualización de las conductas de entrada de los alumnos; ello porque los conocimientos previos son un prerrequisito para que se logren nuevos y significativos aprendizajes para los alumnos. Otras etapas de las actividades son la adquisición de los nuevos conocimientos, su aplicación y finalmente su evaluación.

Dos formas alternativas para planificar, evaluar y organizar los contenidos de enseñanza son las desarrolladas por Novak y Growin (2): Los mapas conceptuales y el diagrama UVE. 

Los primeros ayudan a estudiantes y educadores a captar el significado de los materiales que se van a aprender. 

El diagrama UVE en tanto, es un método para ayudar a estudiantes y educadores a profundizar en la estructura y el significado del conocimiento que tratan de entender. 

Ambas técnicas didácticas son de gran utilidad tanto para la representación del contenido a enseñar, como para evaluar las conductas de entrada de los alumnos y lo que se ha aprendido después de terminado el proceso de enseñanza.

Finalmente resulta de interés resaltar el papel que las nuevas tecnologías de la información están cumpliendo en la gestión del conocimiento pedagógico.

Muchos establecimientos y profesores están optando por digitalizar las planificaciones de clases con beneficios tales como: mejorar así las opciones de reutilización de planificaciones anteriores; colaborar en la construcción y reconstrucción de las planificaciones (por ejemplo en el trabajo de departamentos), publicar las planificaciones para trasparentar a alumnos y apoderados lo que se busca enseñar.