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martes, 22 de septiembre de 2015

Buena formación docente = Buen futuro educativo.



Cuando de formación docente se trata no podemos hacernos los desentendidos, cuando una persona elige ser docente se somete a un proceso formativo conceptual y ético que será volcado en las generaciones de ciudadanos del futuro. Sin ponernos extremistas o darnos mayor importancia de la que tenemos los profesores formamos al profesional del mañana. Es importante para una sociedad tener educadores cualificados, para asegurar la continuidad efectiva de sus sociedad. Sin buenos educadores, la calidad de la educación se pone en juego. 


Muchos políticos restan importancia al tema educativo y cada generación o administración gubernamental se dedica a un rubro educativo durante su gestión, por ejemplo, una administración gubernamental potencia a las universidades y regula las carreras universitarias y las formas de graduarse, los pensum, los silabus, las acreditaciones de carreras, etc; otras administraciones regalan computadoras a todos los estudiantes y profesores, otro gobierno abre muchos kinder y preparatorias infantiles, etc, pero en conjunto los gobiernos atienden de manera sectorizada la educación, y descuidan al recurso humano, hacen muchas escuelas, descuidando al profesor que atenderá cuatro aulas, será director y cocinará la merienda de los niños; aunque parezca risible es así. 




Países que presumen un logro académico en el continente (por demás triste considerando el nivel que presumen los políticos); tienen años de no actualizar a sus docentes, profesores impartiendo clases con fotocopias mientras los chicos tienen la notebook en sus mesas y ni unos ni otros la usan como recurso pedagógico, profesores enojados, enfermos, estresados y sin ganas de dar clases gritan a los estudiantes, en un total descuido por la salud mental de los profesores que tendrían que tener una justa y adecuada atención. Maestros displicentes que no trabajan y otros tanto competentes sentados y desempleados perdiéndose en el anonimato. 




El sistema que tenemos el real es uno, y el que queremos es otro; ¿Cuál es la razón? en los centros de formación docente, se trabaja con bibliografía caucásica, de 30 o 50 años de antigüedad, existen muchas teorías nuevas que no son las salvación pero habría que leerlas y conocerlas, de la practica pedagógica en aula queda poco, no se les pone a hablar en publico y ya graduados dan pena ajena ver como toman el micrófono y como se expresan en público, nerviosos y temblando, docentes graduados de letras que tienen horrores ortográficos como escribir "novel de literatura" (lo vi la semana pasada) que son timoratos e imprecisos, esos son los docentes que están en el aula en secundaria, mandando estudiantes a las universidades. 
Tengo más de 12 años de experiencia en la formación docente y cuando me encuentro en las aulas y veo maestras sentadas en el escritorio frente a los niños comiendo, mientras los estudiantes las observan; una maestra reúne padres de familia mientras una madre de familia dice y hace  de todo en el aula con confianza  porque es de esas madres que están en el aula todo el tiempo y parece conocer ella más la escuela que los docentes mismos; profesoras que se odian y no lo disimulan y toda la comunidad educativa sabe que son terribles enemigas, indirectas, malos tratos, pésima presentación como docentes, etc,  siento lastima de mi profesión y de lo que estamos haciendo en el aula. Lógicamente la formación que se está recibiendo en las universidades y en los centros de formación esta mal, no se trabaja con el espíritu vocacional requerido, no se le da la seriedad que merece, Enseñar, orientar, facilitar conocimiento no es solo el hecho de conocer la materia tema o contenido, es el arte de educar, de saber la metodología que cada grupo por edad e intereses tiene. 

"Si se descuida la formación docente la calidad educativa tambien está en riesgo. "

Profesora y Licenciada Alba Jiménez
Consultora y asesora educativa.