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sábado, 11 de junio de 2016

Las calificaciones no son importantes.



"Las calificaciones escolares no reflejan la capacidad intelectual de las personas. La realidad muestra que las buenas calificaciones no siempre te dan el boleto a un futuro feliz, y no siempre los que eran malos en la escuela después de la graduación se quedan sin trabajo."

Estas afirmaciones son muy comunes entre las personas que ya salieron de las universidades, graduados o no, pero que analizan su paso por el sistema educativo como problemático y poco definitorio si hablamos de calificaciones. 


El periodista británico John Haltiwanger escribió un polémico artículo declarando que las calificaciones escolares no reflejan la capacidad intelectual de las personas, y que los estudiantes de promedio medio-bajo logran más éxitos en la vida que los que tienen calificaciones perfectas. Según el periodista, la realidad muestra que las buenas calificaciones no siempre te dan el boleto a un futuro feliz, y no siempre los que eran malos en la escuela después de la graduación se quedan sin trabajo. Entre los mediocres hay personas ricas y famosas, el éxito y la perseverancia que podrían ser asunto de envidia para todo el mundo.

Steve Jobs, por ejemplo, nunca se graduó de una universidad. Mark Zuckerberg y Bill Gates, tampoco. Sergei Korolev, quien lanzó el primer satélite artificial al espacio, era bastante malo en la escuela. Vladimir Mayakovsky estudiaba tan mal que no pudo terminar de leer Anna Karenina. Y Joseph Brodsky fue uno de los peores alumnos en su escuela, lo cual no le impidió recibir un Premio Nobel de Literatura.

Cuando los estudiantes leen este tipo de artículos, se sienten tan motivados a no asistir a la escuela y los argumentos suenan tan validos que luchar contra ellos es inútil. 
La mayoría de profesionales que conocemos en cualquier área, nos dicen siempre que aprendieron más cuando ya estaban graduados que en la escuela, esas frases deben hacernos el ruido suficiente a los profesores para cambiar las estrategias e enseñanza. 
El fin ultimo no debe ser nunca obtener las mejores calificaciones, si no el aprendizaje por sí mismo, pero la sociedad, la cultura, la tradición nos enseña que las buenas notas, las mejores calificaciones destacan al estudiantes... aunque eso no signifique que vaya a ser un profesional destacado o exitoso. 


Esto no significa que tener calificaciones bajas en la escuela te garantiza un éxito en la vida, y tampoco quiere decir que las calificaciones perfectas no son una garantía de que vas a llegar lejos. Las calificaciones solo son unas cifras en el papel. Al final de cuentas, nuestra vida está definida por el carácter, experiencia y conexiones, no por las calificaciones escolares.

Enseñar por y para la vida es la deuda de la escuela y la universidad, la frase "esto no me lo enseñaron en la escuela" distancia la formación sistemática educativa de la vida real, el costo de esas frases se traduce en una desmotivación constante para asistir a la escuela y tambien en el respeto que los profesionales de la educación pierden día a día.