MAESTROS Y MAESTRAS EFICIENTES: ¿En qué consiste la pedagogía Waldorf?

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jueves, 12 de abril de 2018

¿En qué consiste la pedagogía Waldorf?


La pedagogía Waldorf es un sistema educativo originado en las concepciones de Rudolf Steiner, médico, esoterista, ocultista, erudito literario, artista, autor teatral y  fundador de la antroposofía. La primera escuela Waldorf se fundó en 1919 en Stuttgart, Alemania.

En rasgos generales:  la pedagogía Waldorf concibe la educación en la idea del ser humano como un ser espiritual, constituido por cuerpo, alma y espíritu. Por cuanto, esta pedagogía se propone, como un elemento central, cultivar la espiritualidad, los ritos, la devoción natural del niño, el respeto y admiración por los ciclos de la naturaleza, y del ser humano. El currículum, en los diferentes años de la básica, se adentra en un amplio recorrido por tradiciones religiosas y mitos de creación, sin privilegiar una sobre las otras. De este modo, se respeta el credo religioso que cada familia quiera darle a la formación de sus hijos.


En las escuelas Waldorf el arte cumple un papel especial como medio educativo. La actividad artística exige fantasía y creatividad y desarrolla la sensibilidad por las cualidades. 

Por un lado se traduce siempre en un medio sensorial (colores, formas, tonos, sonidos, etc.); por el otro lado, como expresión de una voluntad plasmadora no sensorial, trasciende la manifestación puramente sensorial. Por eso es el mejor mediador entre la naturaleza sensoria y la naturaleza espiritual del ser humano. A la vez ocupa un lugar intermedio entre el juego infantil y el trabajo humano: “La práctica educativa y didáctica debe tender al ideal de despertar en el niño la sensación de que él aprende con la misma seriedad con la cual juega mientras el juego es el único contenido anímico de la vida. Una práctica educativa y didáctica que tiene conciencia de esto le otorgará el lugar adecuado al arte y le brindará el espacio necesario a la dedicación al mismo” (Rudolf Steiner: “Pädagogik und Kunst”, “Pedagogía y arte”, en “Der Goetheanumgedanke”, “La idea del Goetheanum”, GA 36, pág. 290). 

Así como de la vivencia en imágenes surge la comprensión en conceptos, también la actividad artística puede favorecer la inteligencia: “Si se toma conciencia de la medida en que se puede desarrollar lo intelectual a partir de la educación artística en la niñez, entonces se estará dispuesto a darle al arte el lugar que se merece en la escuela primaria” (“Pädagogische Grundlagen und Zielsetzungen der Waldorfschule”, “Fundamentos pedagógicos y metas de la escuela Waldorf”, pág. 21).


El método creado por Steiner divide a las etapas evolutivas del ser humano en 3 septenios:

• Primera infancia (0-7 años/jardín): en esta etapa la actividad central es el desarrollo del organismo físico. El método primordial de conocimiento es la imitación, teniendo en cuenta la voluntad activa del niño.

• Infancia media (7-14 años/primaria): en este estadío el conocimiento del mundo se realiza a través de la imaginación, la cual despierta y activa los sentimientos. Por lo cual el arte y la imaginación son herramientas fundamentales de aprendizaje en el segundo septenio.

• Adolescencia (14-21 años/secundaria): en este período se produce la maduración de la personalidad y se termina de desarrollar la capacidad intelectual. Aquí la búsqueda de lo real y la verdad son los ejes en el camino hacia el conocimiento.

Mucho se dice sobre que la educación tradicional está en crisis y en este marco, los padres afirman que no saben qué hacer con sus hijos, que no hacen caso y que se cansan rápidamente de jugar con los mismos juguetes. Mientras que los maestros se quejan de que los chicos de ahora son inmanejables y que con las herramientas pedagógicas actuales no logran satisfacer las demandas en ese sentido y teniendo en cuenta que la pedagogía Waldorf es un método complejo, su conocimiento no se agota en una enumeración de las características que la diferencian de las escuelas más tradicionales. 

Esencialmente, esta modalidad que plantea la educación como un desarrollo hacia la libertad individual, incorporando la expresión artística como herramienta, tiene como objetivo no solo el crecimiento intelectual sino además una saludable evolución física, psíquica y emocional de las generaciones futuras.

Una propuesta muy interesante en materia educativa. La clave, dicen los especialistas, está en darse la libertad de vivenciarla y constatar los beneficios para nuestros hijos.

“El niño ha de ser recibido con respeto, educado con amor, puesto en la vida finalmente, en libertad”, palabras que sintetizan el pensamiento de Rudolf Steiner, padre de esta famosa pedagogía que cada vez cobra más auge en nuestra sociedad.